CONTRATAPA: Inconsciente

Contratapas 02 de febrero de 2017 Por
Contratapa Sábado 28 de enero de 2017
Cont.Ent.Sab.28 En.

Como se podrán imaginar, son varios los correos en mi bandeja de entrada que con variaciones, rondan sobre el mismo asunto. “Que nos pasa en Rufino con los adolescentes?”, “como criamos a nuestros chicos..., que pasa en esta ciudad, que parece signada por la tragedia...”, y cosas así.
No es que le esquive el bulto. Pero a los que escriben reflexionando sobre ese tema, o pidiendo una reflexión, debo decirles que no creo sea este el momento oportuno. Lo mismo dije a un par de periodistas de Venado y Rosario que llamaron a La Tribuna del Sur, recabando información sobre lo sucedido días atrás en calle República de Israel. A la reflexión, mejor dejémosla para más adelante, cuando se disipe la pesadumbre y se pueda razonar con más calma y criterio. Punto. Al encarar la escritura de esta contratapa, me propuse intentar el salto a algún territorio donde se disipe el espanto. Otro punto. Y aparte.
Cuando volví al trabajo después de unas semanas de inmerecido descanso, tuve que hacer un esfuerzo para entender lo que había pasado en el escenario político vernáculo. Al oficialismo se le ocurrió hacer compras por decreto, adjudicar licitaciones contrariando a los concejales, apoyar primero a Mazzucco para seguir como presidente del legislativo y después invitarlo a que renuncie, Bellizza da clases de peronismo y después le pone a una plaza el nombre del radical Solimano. Es demasiado para mí. Y como hago cada vez que la realidad me supera, rumbeo para el consultorio de mi sicólogo.
Cuando llego el consultorio está desierto, es comprensible, son las tres de la tarde y el sol raja la tierra. Golpeo las manos y nada, raro porque la puerta de calle está abierta. Así que me asomo a la puerta que da al patio, detrás del escritorio de la secretaria. Y sí, ahí está ella, con los auriculares del celu puestos y tirada medio en bolas sobre una reposera, al lado de una pelopincho. Me acerco y le toco un hombro encremado con protector solar.
“Hay Hacheeee me asustaste, mirá que sos boludo. ¿Qué hacés por acá?”, me dice quitándose los auriculares y subiéndose los corpiños que andaban por el pupo, supongo que para permitir el bronceado de las lolas. Se le van a derretir las siliconas, pienso.
Le pido disculpas, y le cuento que ando buscando al doc para una sesión. Le aclaro que no se preocupe, vuelvo más tarde. Pero no resisto la curiosidad, y le pregunto qué hace ahí con la pelopincho y la reposera.
“Hayyyy no sabés Hache, ese desgraciado no me da vacaciones, así que hicimos una paritaria y conseguí esto... yo laburo en enero pero me deja armar la pelopincho y tomar sola acá. El viene a las seis de la tarde, viste, a los locos se les chifla mal con el calor y dice que prefiere atenderlos a la tardecita”, me explica.
Le digo que no puedo esperar tres horas al doc. Y que mejor me anote para mañana. Me responde que no, que tiene todos los turnos cubiertos hasta la semana que viene. “¿Tan grave es lo tuyo...?”, pregunta como al pasar, mientras acomoda el hilito que hace como que cubre sus intimidades, ferozmente depiladas.
Y que se yo, ya que estoy... le cuento. Entonces relato en detalle mis confusiones, y le pido que se las trasmita al doc. Por ahí me responde por el feibuc y me ahorro la consulta.
“Ahhh noooo, por esas pavadas no lo vas a molestar al doc, te explico yo lo que pasa”, me dice en tono canchero y manoteando el termo y el mate.
“Mirá Hache, por si no te diste cuenta, el Natalio sufre de angurria política, la quiere toda para él... Ni ahí le va a dar a los concejales la chance de aprobar o mejorar algo que va a hacer. Por eso primero actúa, y después pregunta. Y lo otro es más simple todavía, se trata del inconsciente de Bellizza...”, dictamina con el índice hacia arriba, y la interrumpo al toque.
Pará, le digo, esta es la contratapa del semanario y no podés tratar al tipo de inconsciente...
“No entendés nada Hache, inconsciente en el buen sentido de la palabra, el inconsciente freudiano digo. Fue un acto fallido lo de la plaza Gerónimo Solimano. ¿Se lo dijo a Mazzucco en la sesión, no? Bueno, Solimano fue presidente del concejo. El mensaje inconsciente de Bellizza a Mazzucco es clarísimo. O sea, lo extraña a Solimano en la presidencia... El Gero se merece una plaza y a vos te pido que te vayas..., clarito como el agua. ¿entendés?”.
Le digo que podría ser, no es descabellado. Y le doy las gracias. “Gracias no, cebame unos mates y poneme protector solar en la espalda”, me responde.

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