¿Y qué hacemos con la 7?

En Castellanos y en el Comité de Cuenca, piden que se inicie lo antes posible la reconstrucción del tramo que estuvo inundado; y miran con desconfianza el proyecto de un nuevo trazado.
INFOPICASA

La laguna La Picasa bajó un metro en los últimos 4 meses, y su superficie se redujo de casi 50 mil a unas 35 mil hectáreas. En los 10 kilómetros de la ruta nacional 7 que atraviesan la laguna entre Aarón Castellanos y Diego de Alvear, solo quedan unos 3 o 4 centímetros de agua en los sectores más bajos del tramo. En la mayor parte de ese trayecto, la superficie de la ruta ya está sin agua. Mientras tanto la información oficial señala que Vialidad Nacional, mantiene vigente la idea de construir una nueva traza, un desvío de poco más de 20 kilómetros que rodearía la laguna por el sur. Pero ese proyecto enfrenta serias resistencias, porque muchos temen que la construcción de un nuevo trazado podría funcionar como un «dique» para la laguna en épocas de lluvias, especialmente si se construye a una altura considerable para evitar que el agua tape la ruta. Eso favorecería el crecimiento de La Picasa hacia Aarón Castellanos, y de paso evitaría que la laguna rebalse hacia Buenos Aires.
«Tenemos miedo que un nuevo trazado se transforme en un dique, si pasa eso en la próxima inundación desaparece Castellanos...», dice el presidente comunal de esa localidad, Walter Ramanzín. Y enfatiza, «primero que nos saquen el agua...». Los temores de Ramanzín son fundados. En años lluviosos la situación en la zona de La Picasa no trasciende ni preocupa demasiado en los ámbitos oficiales, a no ser que la laguna cubra la ruta 7. El Comité de Cuenca de La Picasa, tampoco respalda el proyecto del nuevo trazado. «En tiempo y en plata, conviene mucho más reparar el actual trazado que construir uno nuevo», dice el presidente de ese organismo, Juan Carlos Duhalde.

Duhalde señala que en el tramo de 10 kilómetros que estuvo bajo el agua, «hay unos 3 o 4 kilómetros donde van a tener que reforzar el terraplén, porque el agua se llevó las piedras». Y detalla que en el resto del trayecto el terraplén no está afectado, pero deben reconstruirse banquinas y rehacer la capa asfáltica. «Vialidad debe trabajar bastante, pero igual es menos que hacer un nuevo trazado...; calculamos que si empiezan pronto, en un año se puede volver a transitar otra vez la 7», destaca el presidente del Comité de Cuenca. Y afirma que el gobierno de Santa Fe, comparte la opinión del Comité de Cuenca. «En la provincia piensan igual que nosotros, que arreglen el actual trazado que es más rápido y barato. Y si la nación tiene plata para gastar, que la gasten en obras que garanticen la salida del agua», subraya.
Para el presidente del Comité de Cuenca, paralelamente a la reconstrucción del tramo de la 7 entre Castellanos y Diego, es fundamental garantizar una salida permanente del agua para La Picasa. Esa salida, piensan en el Comité, debería ser de unos 10 metros cúbicos promedio durante el año. Y eso se garantizaría finalizando la construcción del «canal aliviador», a través del cual saldrían por gravedad unos 5 metros cúbicos. En tanto los otros 5 deberían drenar por las estaciones de bombeo Norte y Sur, que están en condiciones de hacerlo. Si esos drenajes funcionaran durante todo el año, opinan en el Comité de Cuenca, aún en épocas de grandes lluvias La Picasa se mantendría en niveles aceptables. Pero todo esto es posible siempre y cuando la provincia de Buenos Aires, acepte recibir el agua a través de Río Salado, que es el cauce natural de los excedentes de La Picasa; al menos hasta que no se haga alguna canalización hacia el Paraná.
En relación a los drenajes para La Picasa, muchos temen que el «efecto sequía» provoque el relegamiento y postergación de las soluciones en los despachos oficiales. Esto, con el riesgo que ese «efecto sequía» se traslade a la reconstrucción de la ruta 7, ya que al bajar las aguas comienzan a ser transitables los caminos alternativos, como el viejo desvío construido en la inundación del año 2.000. En aquella oportunidad, la ruta estuvo cortada durante 7 años.
El corte de la ruta nacional 7, golpea muy duro a la economía zonal y causa una peligrosa saturación de tránsito en la ruta 33 entre Rufino y Venado. Por ello todos esperan que Vialidad nacional, tome nota de la urgente necesidad de reparar la 7 entre Castellanos y Diego.

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