Contratapa: MURO

Contratapa de La Tribuna del Sur 11 de Marzo de 2017
MURO

MURO

No sé si a usted le pasa, pero a veces la realidad se complica un poco y uno no sabe a quien consultar para que cante la justa. Yo tengo mi sistema, y cuando la cosa se pone difícil de entender, recurro a algún representante de las tres profesiones que tengo identificadas como capaces de descifrar la coyuntura. Paso a enumerarlas.
No, no se confunda. De ninguna manera me remito a ingenieros, abogados, contadores, politólogos o doctores de cualquier especie. Yo busco en seguida un remisero o un peluquero. Son los tipos más informados y a diferencia de los demás, absorben información de las fuentes más disímiles. Si los periodistas tuvieran la data que manejan esos tipos, leer los periódicos sería mucho más interesante.
Pero hay una tercera profesión que reúne todos los requisitos, a la hora de encontrar soluciones para todos los problemas. Los kiosqueros. Atender un kiosco, como todo el mundo sabe, es una de las profesiones más difíciles que puede afrontar un humano. ¿Se preguntó alguna vez cuántos artículos vende un kiosquero? ¿Vió que el tipo o la mina que lo atienden, antes de cobrarle consulte una lista de precios? No, tienen todo en la cabeza. Cien, doscientas tipologías distintas con sus respectivos costos. Los masticables no valen lo mismo que los ácidos de fruta; la maquinita de afeitar, la aspirina, los cigarrillos... Y ni hablar de los que incorporaron el rubro alimenticio. Yerba, vino, gaseosa, cerveza, fideos, todo en la cabeza tienen los kiosqueros. Y a eso le suman el atributo de remiseros y peluqueros, el permanente cambio de opinio-nes con la numerosa clientela.
Pero vamos al grano que hoy la contratapa es corta. El asunto es que nos quedamos sin el tren, nos estamos por quedar sin la ruta 7, la 33 es un desastre de tránsito, Arito es como Monticas y no ponen fecha para la autopista. En fin, este pueblo sufre de accesibilidad intermitente y en cualquier momento nos caemos del mapa. Si antes la provincia de Santa Fe terminaba en Venado Tuerto, dentro de poco el mundo se va a terminar en la rotonda del cruce.
Ese asunto me daba vueltas en la cabeza y como mi sicólogo está de vacaciones, aprovecho que voy al kiosco a comprar cigarros y le tiro como al pasar el comentario al kiosquero.
No hace falta mucho, una vuelta de manija nomás. “Que problema con las rutas...”, cinco palabras solamente y el tipo arranca. Antes de mi escuché que le daba consejos a un cliente que anda a las patadas con la mujer. Era un asunto privado y por eso hablaba en voz baja. Pero ahora el tema es general, de interés público digamos. Y entonces alza la voz para llegar a toda la audiencia, El kiosco está lleno porque son como las diez de la noche y no hay otro lugar donde comprar algo a esa hora. Escuchemos.
«Acá no hay imaginación... ¿hasta cuando vamos a luchar contra el agua y las inundaciones? Dejémonos de joder, como dijo el General, si no podés derrotar al enemigo, hay que aliarse a él...».
Yo iba a interrumpirlo para decirle que me parece, no era el General sino Maquiavelo el que dijo eso; pero no daba, estaba embalado. Sigamos escuchando.
«Ahora quieren hacer un canal y no sé que cosa. Pavadas, no se dan cuenta que por algo los yanquis eligieron al Tramp ese de presidente. Acá la solución es un muro. Sí, no me miren así. O no se dieron cuenta que el cambio climático hizo que estemos en una zona tropical... Lo que hay que hacer es un muro del otro lado de La Picasa, para que siga creciendo y llegue hasta acá. La costa tiene que llegar al Aero Club o por ahí, no lo tengo estudiado todavía. Listo, ciudad turística, balnearios, hoteles, casino, puerto, barcos, buquebus. Todo por el agua, que canal aliviador ni que autopista, ni Arito y Monticas. Todas giladas... A cincuenta mangos se fue el filimorris che». (Nota al pie: diálogo real con mi kiosquero de cabecera)