Se fue una estrella del fútbol rufinense

Deportes 11/02/2021 Por La Tribuna del Sur
Falleció Iván Sepúlveda, figura del Newbery de los ´90; recuerdo y homenaje en una nota de Javier Marcucci.
JAVIER

(Por Javier Marcucci*)  «TERRIBLE, IVÁN...»
No salgo de la conmoción, del estampido que me silenció la sangre. La noticia fue eso: una avalancha impiadosa, fatal, que me desactivó los músculos y me cerró amargamente los ojos. El mensaje de Barufa en el grupo de los campeones 94 del Aviador rufinense –me dejan ser  partícipe sin haber vestido camiseta- fue un mazazo unánime. “Murió Iván muchachos, no se puede creer”, sintetizó el dolor infinito. Tenés razón Baru; no se puede creer que el queridísimo Iván Sepúlveda, el Chileno, el Terrible Iván, nuestro amigo, haya muerto. Venía luchando día a día contra este virus cretino que nos arranca felicidades cercanas y  acorrala a quemarropa.
 Mi memoria no es confiable, pero recuerdo casi todo desde días antes de su llegada a Rufino, allá por el 94. Yo era un joven periodista que buscaba la noticia con atropello juvenil y prácticamente planté la bicicleta frente a la Coupé Taunus negra del histórico Heber Mantrángelo, en la esquina del negocio de Teodoro Gómez. Tenía el dato que Heber andaba por el pago con novedades y así fue. Teníamos la infidencia; su nutrido contacto xeneize arrimaría un muy buen jugador. Mastrágelo bajó el vidrio y apronté el grabador para arrancarle la respuesta y, de ser posible, el nombre del elegido. Heber sonrió y abundó en generosidad: “El jugador que vendrá a Newbery  será un lujo para la Liga. Le va a sobrar futbol. Viene de Boca, sí. Ya van a ver…Iván Sepúlveda es el nombre”. Subió el vidrio y quedamos ardiendo de expectativas esperando tú llegada chileno querido.  

Heber no exageró y Sepúlveda fue enorme. De lo más grande que haya llegado al fútbol rufinense -junto al Mago Guillermo Cossio a Sportivo Ben-Hur- desde los noventa a estos días, y cuando la Venadense era gloria. Su talento sumó brillo al Aviador campeón del 94, integrado por muchos jugadores locales que hicieron historia. Iván se ganó el corazón de todos por goleada. Generó en los hinchas una devoción y, en los rivales, el respeto afable y una admiración sin contra. Un 10 exquisito, profesional y futbolísticamente de otro nivel. O, si le parece, con los sobrados méritos de aquella reserva de Boca que provenía.
El fútbol lo hizo conocido al “Terrible Iván” y le llovían los saludos en cada esquina. Pero no fue solamente el fútbol su grandeza. Fue una persona tan entrañablemente generosa, transparente, buena, que el brillo genial de la gambeta venía a complementar. Escribo y no avanzo. El dolor me pone obstáculos, me obnubila,  quizá para no aceptar lo irreversible. El zoom compartido con los muchachos hace unos meses ilumina el recuerdo fresco, íntegramente sano. Ahí anda en mí  tu sonrisa de siempre, la alegría contagiosa, el aporte lúcido, el amigo. Estaba en España, pero siempre era cercanía. 
“Javi, cuando viaje a Argentina voy a ir al sur, no conozco. Te voy a ir a visitar”, prometía. Se me hace mentira este final, aunque me corte con daga los audios de Maxi y la desesperación familiar  que sostenía esperanzas en tu respiración escaza. Quisiera engañar lo irreversible. Quedarme en la espera que le hace trampas al dolor. Y, por tus creencias de fe y las mías, que todo sea posible en algún lugar, en ese momento.  Descasa en paz amigo. Se extrañará mucho en lo que me resta, Terrible Iván…sí, terrible".
*Javier Marcucci dio sus primeros pasos en el periodismo deportivo en el semanario La Tribuna de Rufino, en los años 90. Está radicado en Neuquén, donde desarrolla actualmente su labor periodística. La calidad literaria de su pluma, nos exime de mayores comentarios. 

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