Se agota el tiempo para salvar la ruta 7

Para hoy está programada la reunión de gobernadores
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En el tramo que atraviesa La Picasa, la ruta 7 está cortada por tiempo indeterminado. Cada nueva tormenta empeora la situación y el nivel de la laguna sigue creciendo. Hoy el pelo de agua está a 10 centímetros del nivel de la ruta, y se estima que en 20 días llegará a cubrirla En tanto, el Comité de Cuenca aún no tiene el vía libre para construir el canal aliviador, que haría descender el nivel de la laguna aproximadamente un centímetro diario.

El gobernador de Santa Fe ya aprobó la construcción de ese canal y asignó los fondos al Comité de Cuenca, unos 12 millones de pesos. Pero debe firmarse un convenio entre la provincia y el Comité, antes de comenzar los trabajos.
Todo indica que la firma de ese convenio y el inmediato inicio de la construcción del canal, dependen de la postura que asuma la provincia de Buenos Aires. Ya que el agua extraída de La Picasa llegará a la cuenca del Río Salado.
Para definir ese tema, para hoy lunes está programada la reunión de los gobernadores de las tres provincias involucradas en la Cuenca de La Picasa, que abarca 550 mil hectáreas ubicadas en las provincias de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.
Miguel Lifschitz tiene un sólido argumento, para vencer la oposición bonaerense a recibir los 5 metros cúbicos por segundo que extraerá de La Pica-sa el canal aliviador. Según las últimas mediciones hechas por el Comité de Cuenca, desde territorio de la provincia de Buenos Aires, llegan hoy a La Picasa más de 7 metros cúbicos por segundo.
El inicio de la temporada de lluvias otoñales, pronostica un final incierto para la ruta 7 entre Aarón Castellanos y Diego de Alvear. Ya que no son pocos en el Comité de Cuenca, quienes opinan que aunque no llueva en los próximos 20 días, igualmente el agua cubrirá la ruta a partir del caudal ya acumulado en la cuenca, que sigue llegando a La Picasa.
Si lo anterior se verifica en la realidad, la ruta 7 está perdida y sólo es cuestión de tiempo (20 días). Siempre y cuando no vuelva a llover y esos tiempos se acorten.
Mientras tanto, el ida y vuelta de camiones cargados con piedra es incesante, y el terraplén se refuerza tratando de detener el oleaje que se genera en los días de viento. Pero el agua sigue socavando las ban-quinas. Y el puente que permite el paso del agua de un lado a otro de bajo la ruta, ya llegó a su límite de capacidad.
Lo que parece ser la crónica de una muerte anunciada, es confirmado por quienes trabajan en el refuerzo del terraplén.
«Acá nadie sabe lo que puede pasar..., capaz que mañana nos dicen que dejemos todo y nos vayamos porque ya no hay nada que hacer...», decía un operario el jueves a La Tribuna del Sur. Si queda alguna posibilidad de salvar la ruta, esta depende de lo que decidan el lunes los tres gobernadores.
En tanto, Vialidad analiza alternativas, como por ejemplo colocar placas de cemento a lso costados de la ruta, para detener el oleaje.

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