Aaron Castellanos, un pueblo asediado por el agua

Refuerzan defensas, bombean y tapan entradas del agua que subió 50 cms. en 3 días. "Encontramos alcantarillas tapadas con soja". Familias evacuadas de los campos.

El presidente comunal de Aaron Castellanos, Walter Ramanzín, no oculta su preocupación por el avance de las aguas que circulan hacia La Picasa y en su camino encuentran al poblado, hoy rodeado y asediado por una gran masa de agua. Algunas familias debieron ser evacuadas de campos vecinos que se inundaron, y los caminos rurales se convirtieron en ríos. Hoy, la ruta 7 es la única vía de acceso a Castellanos. Y en algunos puntos del poblado se colocaron bolsas con tierra, como medida preventiva ante un posible rebalse.

Hoy sábado por la tarde, se está poniendo en marcha un bombeador de 1,2 millones de litros por hora enviado por la provincia, para desagotar un canal cuyo caudal pone en peligro un sector del casco urbano. Y se va a clausurar otro canal de 8 metros de ancho y 2 de profundidad porque, dice Ramanzín, "el problema es el agua que se encajona entre la ruta 7 y las vías del ferrocarril, si no la paramos, nos pasa por arriba del pueblo antes de llegar a La Picasa, ese es el problema..., nosotros estamos 4 metros arriba de la laguna, pero si no hacemos que el agua pase por los costados del pueblo, nos pasa por arriba". "Todavía estamos en riesgo, frenamos la velocidad del agua, pero sigue viniendo, Hace una semana subía 15 centímetros por día", explica. Y relata que para Castellanos, la inundación ya es un desastre económico. "La provincia nos está ayudando, pero esto es un desastre. El Distrito Castellanos tiene 32 mil hectáreas, 16 mil son parte de la laguna, las otras 16 mil están inundadas..., decime a quien le puedo cobrar la tasa rural, a nadie. No se puede cosechar, hay que sacar las vacas..., Ya tuvimos que evacuar dos familias de campos inundados, porque los caminos son ríos y ya no se puede venir al pueblo ni a caballo...".

En cuanto a los factores que empeoraron la crisis hídrica, Ramanzín no duda, "todo esto pasa por las obras mal hechas y por los canales clandestinos. Cada uno quiere salvar su cosecha y tira el agua par algún lado, hemos encontrado alcantarillas tapadas con soja para evitar que el agua entre a un campo de un lado, y del otro lado un canal clandestino para desagotar el lote, esto así no va más...", se queja amargamente. En relación a la ruta 7, Ramananzín confía que cuando baje el nivel de la laguna, se podrá volver a utilizar. "Cuando baje el agua se va a poder usar de nuevo, yo creo que va a aguantar. Pero hace dos meses, cuando el agua todavía no había llegado, yo dije que a fines de abril el agua iba a tapar los guard-rails, y mirá..., faltan 5 centímetros". 

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