Los chinos y las vías

Política 07/01/2020 Por La Tribuna del Sur
Posible proyecto en marcha para exportar los granos a través del Pacífico, desde puertos chilenos.
TRENCHINOS

Hace poco más de un año (noviembre 2018), el gobierno argentino firmó un contrato por 1.089 millones de dólares con China Railway Construction Corporation Limited (CRCC), para mejorar la infraestructura de la línea de ferrocarril San Martín Cargas. Las obras, informó en aquel momento el entonces ministro Dietrich, permitirán renovar 1.020 kilómetros de vías entre Buenos Aires, Rosario y la provincia de Mendoza. Según la información oficial del San Martín Cargas, el proyecto apunta a conectar los mayores puertos del país (Rosario y Buenos Aires) con las economía regionales.
Ayer el portal Infotec de Realicó (La Pampa), informó que una delegación de técnicos chinos de CRCC llegó a esa localidad (foto Infotec) para hacer un relevamiento de las vías desde allí hasta Mendoza, con el objetivo de proyectar la obra que «unirá todo el litoral argentino y países limítrofes con el océano Pacífico», según dijeron en Realicó los chinos de CRCC.
No es necesaria mucha suspicacia para darse cuenta que los objetivos declarados por el ex ministro Dietrich y los planteados por los chinos, no tienen nada en común. O la obra se ejecuta para mejorar la llegada de materias primas de exportación (especialmente granos) desde el interior hasta los puertos de Rosario y Buenos Aires; o se hace para que los granos salgan desde los puertos chilenos sobre el Pacífico, por un camino mucho más directo hacia la República Popular China. Las consecuencias de una y otra alternativa serían diametralmente opuestas.
Conociendo el grado de confiabilidad del ex ministro macrista Guillermo Dietrich, es muy posible que el objetivo real del proyecto sea reconfigurar la estructura ferroviaria nacional, para adaptarla a las necesidades de la actual matriz agroexportadora. Es decir adaptarla a las necesidades de las multinacionales cerealeras asociadas al partido Comunista Chino.  
Las empresas chinas, ligadas a los intereses geoestratégicos de la República Popular, posiblemente reconfiguren el mapa ferroviario argentino para extraer las materias primas desde los puertos chilenos, abaratando de esa manera el transporte marítimo hasta las costas orientales a través del Pacífico. Lo mismo hicieron los ingleses cuando diseñaron los ferrocarriles como un embudo, con salida de las carnes y el trigo hacia el Reino Unido desde el puerto de Buenos Aires.
Otra cuestión a resolver para el nuevo gobierno nacional: ¿quién define el desarrollo de la infraestructura ferroviaria? O mejor, en base a qué intereses se define la estructura de transportes, ¿los de la nación, o los de la potencia extranjera que compra las materias primas?

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