VIRUS

Contratapa digital de La Tribuna del Sur (Por: H.B.).
VIRUS

Varios lectores me escriben insistentemente, preguntando sobre este asunto del Coronavirus. «¿Estamos preparados en Rufino? ¿Podemos pagarle sin barbijo a la cajera del «Asia»? ¿Es peligroso leer el «Noticias» del Chino Covián?...»,  y todo así.
Bueno, intentaré responder con criterio estrictamente científico; no sé si saben, pero yo estudié medicina. Y tengo un par de hipótesis explicativas.
Va la primera. Para entender este asunto hay que remontarse a unos dos años atrás, cuando la entonces mandamás del Fondo Monetario Internacional pronunció aquella premonitoria frase: «Los ancianos viven demasiado y son un peligro para la economía mundial» (https://www.elmatinal.com/actualidad/christine-lagarde). O sea, los humanos viven mucho, y eso pone en riesgo los sistemas previsionales y fondos de pensión. La Cristine, venerable amada del Mauricio,  no se andaba con vueltas. Entonces pregunto, ¿vió que el Coronavirus solo mata gente de 60 años para arriba? Listo, problema solucionado para la economía mundial. Reforma jubilatoria por método viral y a otra cosa mariposa. ¿Qué es eso de jubilarse a los sesenta y cinco y morirse a los ochenta y pico?, cosa de irresponsables que no piensan en la estabilidad de la macroeconomía.
La cuestión es tan sencilla de entender que no merece demasiadas explicaciones, el Coronavirus nos liquida apenas jubilados (o un rato antes), y la plata queda en caja. Ni retenciones van a hacer falta.
La segunda hipótesis es un poco más compleja, conspiranoica y maquiavélica que la anterior. El Coronavirus se les escapó en un descuido, estaba planeado para más adelante. Para cuando los robots y la inteligencia artificial reemplacen a los humanos en el trabajo. Pero el bicho se les fugó cuando todavía no estaba terminado, el plan es que liquide a todos, menos a los vacunados. Así como salió mata solo a los viejos, y la vacuna todavía no está lista. Obviamente, el plan era que la vacuna cueste diez mil dólares y se tenga que inocular todos los años. En una década se acaban las colas en los cajeros, los recitales de Banda XXI y las elecciones donde gana el populismo. Todas cosas repugnantes para el diez por ciento que amarroca el noventa por ciento de la riqueza del mundo.
Bueno, son dos de las explicaciones que tengo para el Coronavirus, si no le gustan, puedo pensar en otras.
H.B.   

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