Como nos cambia la peste

Sociedad 16/03/2020 Por La Tribuna del Sur
Filas en la vereda para pagar servicios en Rufino, velatorios express, comedores escolares entregan viandas.
AAACOLAS.

A medida que pasan los días el temor al coronavirus va cambiando lal vida de los rufinenses. Esta mañana las filas para pagar las facturas de energía eléctrica, se hacían en la vereda de la Cooperativa para evitar aglomeraciones dentro de las oficinas. Lo mismo pasaba en la oficina de Litoral Gas. Aunque en los cajeros automáticos del Banco de Santa Fe, unas 20 personas se amontonaban dentro del edificio haciendo fila para retirar dinero.
La sede municipal cerrada, el concejo deliberante igual; oficinas como Anses y Iapos con atención restringida; y la gente acostumbrándose de a poco a saludarse sin beso y sin darse la mano. La Cooperativa aconsejó no realizar velorios y sepultar de inmediato a los fallecidos. Si hay velorio,será solo por cuatro horas y restringiendo el ingreso a la sala. 
Con las escuelas vacías, las docentes hacen turnos reducidos. Y en los establecimientos escolares que tienen comedor, como en la 669 de calle Cobo, se empezó a implementar el sistema de viandas. «No podemos amontonar a los 150 chicos que almuerzan en el comedor», cuenta la directora. Y explica que se preparan viandas para que las madres vengan a buscarlas a la escuela. Para esto, las madres deben inscribirse con la cantidad de viandas que necesitan, para que en la cocina de la 669 las tengan preparadas todos los mediodías.
El tema de coronavirus es casi excluyente, en las charlas personales y en las redes sociales. Las opiniones por ahora se dividen, están los que piensan que es todo una exageración ante una gripe más; y los que creen que la cosa es peor de lo que se cuenta. El sentido común indica que sea como sea, lo mejor es extremar las precauciones. Algunos lo van entendiendo.
Paulatinamente y como en todos lados, los rufinenses van tomando conciencia de la necesidad de cuidarse para cuidar a los demás. No es simple cambiar la manera de vivir de un día para el otro. Pero hasta el refranero popular se quedó corto ante el coronavirus. «Es mejor prevenir que curar», se decía. El problema es que todavía no se sabe como curar la peste. O sea, cuidarse o cuidarse. Antes que llegue el invierno y todo pueda ser peor. Estamos a tiempo, cuidate.   

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