20 años del «Caso Fraticelli»

Sociedad 20/05/2020 Por La Tribuna del Sur
El 20 de mayo de 2000, Rufino se estremecía por uno de los hechos más traumáticos de la historia local.
AANATALIA


Varios medios nacionales, recuerdan hoy el «Caso Fraticelli», al cumplirse 20 años del hallazgo del cuerpo sin vida de Natalia Fraticelli. La niña de 15 años hija del entonces juez penal de la ciudad, Carlos Fraticelli, fue encontrada muerta en su cama con una bolsa de nylon en su cabeza. De allí en más, Rufino se convirtió durante semanas en centro de atención de toda la prensa argentina. Móviles de los canales nacionales, cámaras, fotógrafos y periodistas famosos compartían la vida diaria de los rufinenses, y alimentaban sin pausa (y a veces sin rastros de ética ni misericordia) el clima de novela negra que invadió la ciudad por ese entonces. A pocos días del episodio, Clarín ya titulaba: «El crimen de Rufino». La opinión pública, del país y de la ciudad, se dividía.  ¿Culpables o inocentes?
La causa judicial recayó en el juez Civil de los tribunales rufinenses, Víctor Pautasso, quien antes de apartarse de la causa dictó el procesamiento de los padres de Natalia y la detención de la madre, Graciela Dieser. Carlos Fraticelli no podía ser detenido, por su condición de juez. El detonante de esa decisión de Pautasso, fue el resultado de la autopsia practicada el cadáver de Natalia en el Instituto Médico Legal de Rosario. Allí el forense Luis Pettinari dictaminó que el hueso hioides, en el cuello de la niña, estaba fracturado. De allí a la hipótesis del «estrangulamiento», el paso fue inmediato. Las pastillas de Uxen Retard ingeridas por Natalia, cuyos rastros también se hallaron en la autopsia, fueron interpretadas por el nuevo juez de la causa, Carlos Risso, como un intento de los padres de envenenarla o dejarla indefensa para el crimen. Después se conoció otro informe, producido por una médica del Instituto Médico Legal rosarino, afirmando que la rotura del hioides fue consecuencia de una manipulación durante la autopsia. Hasta hoy, el defensor de Graciela Dieser, Héctor Superti, afirma que este último informe no fue tenido en cuenta por el juez Risso. Y que ese informe sumado a la comprobación de la ingesta de Uxen Retard, eran pruebas irrefutables del suicidio de Natalia.

Carlos Fraticelli fue destituido como juez e inmediatamente encarcelado. Con ambos progenitores de Natalia presos, en 2002 el juez de Sentencia Jorge Vidal dictó la condena  a cadena perpetua por homicidio calificado, para Fraticelli y Dieser.
En 2003 la Cámara de Apelaciones de Venado Tuerto, confirma la condena. En 2004, la sentencia es confirmada por la Corte Suprema de la provincia de Santa Fe. Y los abogados Héctor Superti, defensor de Dieser; y Carlos Edwards, defensor de Fraticelli, apelan ante la Corte Suprema de la Nación.
En 2006 la Corte Suprema de la Nación anula la sentencia por inconstitucional, y ordena la realización de un nuevo juicio. Carlos Fraticelli y Graciela Dieser recuperan la libertad, a la espera del nuevo proceso.
La decisión de la Corte Suprema sacude al sistema judicial santafesino. La objeción principal era la participación en la acusación y dictado de sentencia, del mismo juez que llevaba adelante la instrucción del caso. Allí nace el nuevo sistema judicial que se puso en marcha en la provincia en febrero de 2014, con fiscales fortalecidos y audiencias públicas. El abogado Superti afirma hoy que en el marco del nuevo sistema que ahora rige en la provincia, los padres de Natalia no hubieran sido condenados. Porque las pruebas que presentó la defensa, se habrían tenido en cuenta.
Volviendo al hilo histórico, tres meses después de la anulación de la condena por parte de la Corte Suprema, la Cámara de Venado Tuerto emitió el nuevo fallo: Absueltos Carlos Fraticelli y Graciela Dieser. Dos de los jueces se inclinaron por el suicidio como causa de la muerte de Natalia. Otros dos dictaminaron que no había pruebas suficientes para una condena y absolvieron ante la duda; el magistrado restante se abstuvo.
Lo demás es historia reciente. Graciela Dieser se quitó la vida en Rafaela, en el año 2012. Carlos Fraticelli reconstruyó su vida con su nueva pareja, se dedicó a dar clases en el Colegio Superior 50, comenzó a ejercer como abogado y llegó a un acuerdo económico con la provincia por el litigio derivado de sus años de cárcel.
El «Caso Fraticelli», otrora tema obligado en mesas de café y reuniones familiares, ya ni se menciona. Los rufinenses más jóvenes ni recuerdan aquellos días, en que la ciudad estaba en el vórtice del huracán informativo nacional.
Carlos Fraticelli cultiva un perfil bajísimo, y hasta desechó propuestas para debutar en política con una candidatura. Hoy es un rufinense más, caminador incansable y ciclista pertinaz, que durante la cuarentena hace los mandados en bicicleta.     

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