Félix Fiore y el oficio del orfebre

Sociedad 24 de enero Por
Uno de los pocos orfebres, plateros y sogueros, que quedan fuera de la provincia de Buenos Aires
Felix

Félix Fiore (39) nació en Capilla del Monte (Córdoba) pero a los 2 años su familia se radicó en Rufino (su padre es rufinense) y aquí cursó el primario y secundario. Luego se trasladó a Buenos Aires para estudiar Economía; y allí conoció a un platero de San Antonio de Areco, quien le mostró el oficio que lo atraparía para el resto de su vida. «Vi lo que hacía y me interesó, entonces empecé a trabajar con él. Primero aprendiendo trenzado criollo, y después comencé a cincelar piezas..., al poco tiempo la cosa empezó a atraparme, me apasioné con el oficio», nos cuenta Félix en su taller, mientras cincela una vaina de plata.
Junto a su esposa Carolina Facciotti, con quien tiene 4 hijos, Félix retornó a Rufino en el año 2004, para instalar su propio taller de orfebrería. «Nos vinimos y puse mi taller propio, trabajaba para este platero de San Antonio de Areco y comencé a diseñar y hacer algunas cosas para mí, que se vendían bien», relata.
En el año 2007, el orfebre rufinense es convocado por el Patronato «Plata del Perú», y en ese país participa de un concurso hispanoamericano de platería, donde unos de sus trabajos recibe un premio. Y luego un museo de México le compra una obra suya para ser expuesta en forma permanente.
A finales de 2008, la orfebrería le deja espacio a otra actividad. Fiore es contratado por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), para diseñar un plan de financiamiento destinado a producir contenidos para 18 países latinoamericanos. El plan es exitoso y Félix se queda en el Incaa, primero organizando el financiamiento para la TV Digital. Y más tarde para hacerse cargo de la Gerencia Federal de ese organismo. Desde ese cargo, logró abrir el Espacio Incaa Rufino, que gestiona una cooperativa de trabajo y funciona en la sala Hispano. «Por lo del trabajo en el Incaa volvimos a Buenos Aires. Y el oficio de orfebre quedó un poco en segundo plano, seguí haciendo algunas cosas, pero para mí y en los pocos ratos libres», cuenta.
Luego del cambio de gobierno a finales de 2015, Félix Fiore decide no continuar en el Incaa y retomar su oficio. Retorna con su familia a Rufino y abre el taller en el que hoy trabaja, en Cobo 622 (1130279008). «Con el cambio de gobierno me hicieron un ofrecimiento para seguir en el Incaa, pero decidí dejar y volver a Rufino para abrir este taller. Retomé mis contactos y empecé a trabajar...», dice. Y agrega que, «hago piezas por encargo. Las diseño, las hago y difícilmente las repito, también entrego al cliente el diseño firmado, lo que le da a la obra un valor de colección».
Fiore define a la orfebrería como un oficio que puede ser considerado una rama del arte. «El orfebre trabaja con plata y oro, pero hay un conjunto de técnicas que incluyen no sólo el manejo de metales preciosos, también el dibujo para el diseño, la escultura..., y algunos sumamos el trabajo con cuero y trenzados, aperos, estribos de plata, cuchillería... Eso nos acerca mucho a lo popular. Porque además de los coleccionistas que encargan piezas grandes y costosas, también encargan trabajos los paisanos, y los usan para desfilar», explica.
«El oficio de orfebre es difícil de aprender, y difícil de enseñar. Por eso quedamos tan pocos, la mayoría están en provincia de Buenos aires, San Antonio de Areco especialmente. Hay otro colega en Junín..., y después otros pocos en Córdoba y las provincias del norte....», dice Félix Fiore. Y

Te puede interesar

Te puede interesar