Terencio

Contratapa de La Tribuna del sábado 1 de Julio de 2017.
CONTRAT.

Hace un tiempo que no nos encontramos en esta contratapa. Pero bueno, finalmente culminaron las paritarias con el director de este semanario, y habiendo cerrado un decoroso acuerdo acá estamos otra vez . Como imaginarán, merced a la ausencia de contratapas en los últimos tiempos, mi bandeja de entrada rebosa de correos a los que no he dado respuesta. Y me veo obligado a hacer una selección por dos razones. Una por las limitaciones de espacio. Y otra porque ya estamos en tiempo de descuento para las internas abiertas, y no es cuestión de profundizar la grieta. De eso ya se encargan otros, además el clima político autóctono está como estallado, ¿vio? Hay como una oleada de reverberantes y deflagratorias declaraciones, y cualquier cosa que uno pueda decir desde un insignificante papel entintado sería intrascendente. Y después de todo, nadie puede decir nada. Si los periodistas son cómplices o miran para otro lado, Dehesa tendría que estar preso, Teixidó es cínico, Mazzucco es marmota, Clavero es un niño caprichoso... y algún pelito en el culo le vamos a encontrar al que se atreva a decir algo. ¿Que parte no entendés de «calladitos la boca y a jugar con tierra»?. A otra cosa mariposa, mejor cambiar de tema; hace un par de meses que no pago la tasa y ya veo como viene la mano.
Acá tengo un correo muy interesante que me manda una señora del barrio. Como todos saben yo vivo en barrio Germán Muñoz, calle Carballeira pa-ra ser más preciso. Y esta vecina me apuntan lo siguiente. «Estimado Hache, le escribo porque con unas amigas hemos observado un fenómeno llamativo que a lo mejor puede ser objeto de una investigación periodística. Habrá visto usted que frente a su casa y a lo largo de la calle han puesto un tubo sobre el pavimento, que lleva los efluentes cloacales mientras cambian la colectora mayor. Resulta que con varias amigas hemos estado mirando la salida de ese tubo, que desemboca en una cámara ubicada en la esquina de su casa, o sea en Carballeira y Crouzeilles. Y con sorpresa hemos visto que por ahí lo único que sale es líquido. Por más que miramos y vigilamos, no hemos detectado ningún residuo sólido. Teniendo en cuenta que por ahí pasan gran parte de los efluentes cloacales de la ciudad, nos parece que algo extraño está sucediendo. Lo dejamos en sus manos y y aprovechamos para saludarlo muy atte. V. Cina».
Mi querida V. Cina, han dejado muchas cosas en mis manos, pero esta se la agradezco, no hace falta. Sí, he notado que usted y otras viejas del barrio llegan con sillas y banquitos a la hora de la siesta, y se sientan al solcito alrededor de la cámara donde vuelca su contenido el tubo. Pero no me imaginé que las guiara algún afán por la investigación científica. Honestamente y sin ofender, pensé que vuestra inagotable capacidad de observación ejercida subrepticiamente desde las ventanas y espiando tras las cortinas, había abandonado la clandestinidad para legalizar el estricto control de los movimientos del barrio que ustedes ostentan. Pido disculpas. Obviamente subestimé la veta científica de las veteranas del vecindario. Pero vamos a sincerarnos. Una tarde en que las vi sentadas alrededor de la salida del tubo, me hice el sota y como por casualidad pasé cerca. Y pude escuchar que una de ustedes decía. «no se ve un sorongo». En mi ignorancia, supuse que se refería a que estaba atardeciendo y la luz declinante ya no les permitía una vigilancia efectiva. Evidentemente me equivoqué, y la frase reflejaba un dato insoslayable de vuestro experimento empírico. Sintetizando V. Cina, porque se me termina la contratapa. ¿Lo que ustedes afirman es que el sistema cloacal de Rufino no transporta terencio alguno? Es ese un hallazgo científico que sin duda, requiere la atención de nuestros lectores; y por supuesto la de los periodistas e investigadores locales. Quedamos a la espera de posibles respuestas a tan intrigante misterio.
                                                                                                                                                                                                              H.B.
                                                                                                                                                                                         [email protected]