La voz de la ciudad y el dueño de «la radio»

Sociedad 03/08/2017 Por
Alejandro Albornoz cumplió 9 años con su propia emisora, pero desde hace 30 ejerce el periodismo en Rufino, convirtiéndose en una de las voces más potentes y escuchadas, «yo amo lo que hago y trato de expresar lo que la gente necesita».
Alejandro.1

FM Rufino, la radio de «El Cordobés» Alejandro Albornoz Villagra (58), cumplió 9 años. Pero parece que hubiera estado siempre. Es que lo que siempre estuvo, fue la voz y el estilo inconfundible de «El Flaco» Albornoz, quien desde hace 30 años hace periodismo radial en Rufino. Empezó un poco antes en su Córdoba natal, donde estudió Agronomía hasta tercer año y se arrimó por primera vez a un micrófono. Fue en Radio Nacional Córdoba, cuando aún no sabía que justamente eso, es lo que haría el resto de su vida. En 1986 se casó con una rufinense y emigró a estos pagos. En el 87 comenzó a trabajar en LT 37, la desaparecida AM de Rufino. Y se sumó a La Tribuna como periodista especializado en automovilismo y temas rurales. Pero el micrófono le tiraba, en LT 37 hizo periodismo político junto Rubén Iriarte. Y luego inició allí lo que hoy es un clásico, «Cancha Rayada», en el año 1999; su locutora era Nancy Ginart. La AM cerró y el Flaco llevó su Cancha Rayada a FM Cosmos, después a la Norte y más tarde a la Fuego. En 2008 decidió instalar su propia radio, FM Rufino.

El Flaco Albornoz llega justo cuando termino de preparar el mate, no es fácil hacerle una nota, porque la entrevista se mezcla con recuerdos y anécdotas en común. Trabajamos muchos años juntos, cuando el periodismo gráfico era algo más parecido a una odisea que a una profesión. ¿A vos también la tecnología y las redes sociales te cambiaron la manera de hacer radio?, le pregunto.
-«En gran parte sí, porque incentivó la competencia. Yo ahora compito con vos para subir antes la noticia al muro del facebook. Eso te obliga más, tuve que aprender y estar con las nuevas tecnologías. Pero la tecnología propia de la radio sigue siendo la misma, podés cambiar un micrófono o una consola, pero básicamente es lo mismo», responde.
Le digo si él es consciente que tiene un estilo especial de hacer periodismo; atrevido, agresivo a veces.
-«Y sí, es una forma de hacer periodismo. Lo que pasa es que yo soy sanguíneo, atrevido, grosero a veces. A lo mejor debería contenerme un poco, pero bueno... no soporto las injusticias...».
-¿Te das cuenta que a veces te zarpás?
-«Totalmente, y he tenido inconvenientes por cosas que dije. Me han cortado una comunicación telefónica estando al aire, o la he cortado yo. Mirá, yo no sé si represento lo que piensa la mayoría de la gente, pero trato de expresar lo que la gente necesita. Uno de los pilares del programa (Cancha Rayada) es el contestador, o sea escuchar a la gente. ¿Por qué la gente llama a los medios? Porque donde deberían escuchar no les llevan el apunte».
-¿Vos sentís que los políticos, los funcionarios, te tienen miedo?
-«Cuando un político le tiene miedo al periodismo, es porque no está haciendo las cosas bien..., es así de claro. Con los políticos la relación es difícil cuando no me atienden el teléfono. Hay algunos que en determinadas situaciones no me atienden. A otros ni los llamo, no porque pensemos distinto, sino porque han sido ofensivos ideológicamente».
-¿Y la gente en general, no sentís que te tiene un poco de miedo, o excesivo respeto? Nuestra profesión no es la mejor para hacer amigos.
-«Puede ser, pero la gente te traslada sus problemas, y los medios son los encargados de advertir sobre una situación, generalmente injusta. En cuanto a los amigos, no puedo hacer un balance porque no soy de acá; cuando vine tuve que hacer amigos. Y por otro lado, a medida que ejercía la profesión fui sumando enemigos. El que hace periodismo va sumando de los dos lados, amigos y enemigos», reflexiona.
-Lo tuyo es doblemente meritorio, justamente porque no sos de Rufino, te lo habrán recordado más de una vez...
-«Sí, el famoso ´vos que hablás si se te terminó la nafta acá´..., me lo han dicho», responde y se ríe.
-Siguiendo con la profesión, ¿no te llama la atención que todo personaje que viene de afuera dice que en Rufino hay un periodismo bravo, distinto? En ciudades vecinas el periodismo es más formal, más liviano.
-«Sí, es así. Cuando viene un político de afuera le avisan, ´ojo con Albornoz y con Basso, son ásperos´. Es así, y eso te obliga a prepararte más, a meterte en internet y ver que hizo el tipo ayer, que temas está planteando en la provincia o la nación. Eso es bueno, y creo que ha influido un poco en los nuevos periodistas. Pero a veces mirás para el costado y estás solo, ¿o no? A mi me gustaría que un chico de 25 años venga y me diga que quiere trabajar conmigo, que me diga ´quiero hacer periodismo con vos, como lo hacés vos´...».
-En ese sentido, ¿qué pensás de las nuevas generaciones de periodistas en Rufino?
-«Hubo una época en que aparecieron chicos que empezaban a hacer periodismo de investigación, incisivo. Fue cuando se dictaba la carrera en el Instituto 19, pero después dejó de dictarse. Ahora los nuevos periodistas hacen algo más pasatista, más superficial, no es el estilo nuestro».
-Si hacés un balance de tu carrera periodística, de tu vida en definitiva, porque sos un obsesivo del trabajo, que te da al final de la cuenta?
-«Es cierto que soy un obsesivo del laburo. Pero es mi manera de hacer las cosas, y no lloro sobre la leche derramada ni creo en el destino. Creo en las decisiones que uno toma. Y yo decidí abandonar la carrera universitaria y hacer periodismo. Ya está. No sé si en otra vida haría lo mismo. Pero fue mi decisión, estoy conforme. Y en esto tengo que agradecer a todos los que me han acompañado. Mi familia, amigos, Rosa, Rodi, los chicos que han trabajado conmigo. A mi hijo que hoy es mi operador, y no te imaginás el orgullo que eso es para mi».
-Un buen balance....
-«Sí, especialmente porque yo amo lo que hago. Y como me dijo un amigo, si hacés lo que te gusta y encima te pagan, mejor».
-¿Quién te dijo eso?
-«Vos, boludo...», me contesta con una carcajada.
Dejamos la nota periodística y nos quedamos charlando de los viejos tiempos, cuando no existía la computadora ni la fotografía digital y hacer periodismo gráfico era un trabajo de locos. En esa época él trabajaba en el Correo, en La Tribuna, y los fines de semana trasmitía las carreras desde el circuito. Se lleva de regalo la radio antigua que usamos para la foto. Nunca en mejores manos, él es el dueño de «la radio» acá en Rufino.

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