Mapuches

Contratapas 28 de agosto Por
Contratapa digital de La Tribuna del Sur.
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De repente, a mis colegas célebres de los celebérrimos medios de comunicación nacionales, les agarró el «síndrome mapuche». Si son anarquistas, si son chilenos, si están contra la propiedad privada, si los financian las FARC, si son terroristas, si son dementes, soñadores o fugitivos... Invariablemente todas estas disquisiciones sobre la cuestión mapuche, mis colegas de los grandes medios de comunicación las traen a cuento como nota al pie de la desaparición de Santiago Maldonado. Atención estudiantes de periodismo, sociólogos y analistas de la manipulación de la opinión pública. De esas disquisiciones al «algo habrá hecho», hay un viraje de laucha.
¿Desde cuándo tanto interés en el periodismo porteño sobre la cuestión mapuche? La respuesta es obvia, desde que desapareció Santiago Maldonado. Pero permítanme opinar; a mi humilde entender una cosa no tiene absolutamente nada que ver con la otra. Desde los derechos que la Constitución Nacional reformada de 1994 reconoce a los pueblos originarios, hasta la enajenación de tierras a manos de ciudadanos extranjeros en la Patagonia, podría discutirse durante horas acerca de la «cuestión mapuche». Pero ese debate no tiene relación directa alguna, con la desaparición forzada de una persona.

Santiago Maldonado desapareció en el marco de un operativo de una fuerza de seguridad nacional. Ese operativo se desplegó porque siete personas cortaron una ruta. Un corte de ruta puede producirse por diversas causas; en reclamo por el precio de los alquileres, por el aumento de las tarifas, por un incremento de salarios, por las retenciones a las exportaciones de soja, o por los derechos de los pueblos originarios. En cada uno de los casos mencionados, la causa del corte de ruta puede discutirse, algunos pensarán que los manifestantes tienen razón y otros que no la tienen. La fuerza de seguridad que interviene en el hecho puede tener una actitud más o menos agresiva, el juez que interviene en el caso puede tomar una decisión más o menos custionable. Lo que no puede pasar, es que en el marco de un operativo desaparezca una persona, y el estado nacional responsable de la conducción de la fuerza de seguridad interviniente, no tome de manera urgente los recaudos necesarios para que esa persona aparezca. Y todo lo contrario, ofrezca la triste apariencia de estar encubriendo y distrayendo, con la patética complicidad de los periodistas consagrados por la crítica y la taquilla.
Durante la semana posterior a la desaparición, la ministra Bullrrich se limitó a preguntar a Gendarmería si habían detenido a alguna persona. «Gendarmería informó que no detuvieron a nadie», listo. Los vehículos en que presuntamente se podrían haber llevado a Santiago, fueron peritados diez días después. Los miembros de la fuerza de seguridad que participaron del operativo, no fueron pasados preventivamente a disponibilidad e investigados. Broche de oro, el operativo contra el corte de ruta fue coordinado en persona por el jefe de Gabinete del ministerio de Seguridad, Pablo Nocetti.
Yo estoy terminando de escribir esta contratapa digital; y Santiago Maldonado, ¿dónde está?