La planta de La Serenísima en Rufino al borde del cierre

Ofrecieron traslado a varios empleados
SEREN

«La situación está muy jodida acá..., del gremio ya nos dijeron que no hay más nada que hacer..., no se sabe si será ahora o más adelante, pero el cierre parece inevitable...», dijo a La Tribuna del Sur un trabajador de la planta de La Serenisima en Rufino.
Las palabras del empleado de la empresa láctea, confirman otras versiones que revisten igual gravedad, en torno al futuro de la planta de tratamiento y clasificación de leche que Mastellone Hnos. posee en Rufino, donde trabajan unas 22 personas.

La planta rufinense de La Serenísima, recibe materia prima de tambos ubicados hasta a 500 kilómetros a la redonda de Rufino. Hoy solamente recibe leche los sábados y domingos, y durante los demás días de la semana los trabajadores hacen tareas de mantenimiento.
Los sábados se reciben alrededor de 160 mil litros; y los domingos unos 80 mil. El resto de la leche llegaba a la planta de Rufino, es trasladada para su tratamiento a instalaciones que Mastellone posee en Canals y Junín.
Algunas fuentes de la industria láctea afirman que la estrategia de Mastellone es concentrar la producción lechera de la región, en esas plantas de Canals y Junín. Por lo que la planta de Rufino, quedaría en condiciones de ser anulada en la cadena de producción de la empresa.
Hace alrededor de 7 años, la planta Rufino de La Sere-nisima procesaba unos 700 mil litros diarios de leche. Esa cantidad descendió a 400 mil litros 3 años atrás. Y ahora solo trabaja dos días a la semana con una cantidad mínima, que haciendo un promedio no llega a 40 mil litros por día.
Si bien inicialmente algunos pensaron que se trataba de una cuestión coyuntural, debido a las intensas lluvias y la imposibilidad de algunos tambos de la zona para enviar la leche por el mal estado de los caminos, la verdad sería otra.
La Serenísima de Rufino procesa muy poca leche de los pocos tambos de la zona, y la mayoría del volumen llega de muchos más lejos. La realidad indica que la agonía de La Serenísima Rufino tiene otras causas, mas allá de los caminos rurales anegados.
Algunas versiones, indican que Mastellone tiene planeado desprenderse de su empresa láctea, y que antes de hacerlo debe optimizar los índices de productividad y concentrar su infraestructura.
Si es así, ante los datos de la realidad la suerte de la planta rufinense no es promisoria. La misma empresa, ya ofreció a dos o tres trabajadores el traslado a otras plantas de Mastellone.
Sin embargo, hay observadores que plantean otra alternativa más alentadora. Esta sería que Mastellone, como estrategia para obtener un subsidio del estado nacional, lanza señales de cierre de alguna de sus plantas. En el corto plazo se disiparán las dudas, y se sabrá si es una u otra cosa..

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