La revista El Gráfico recordó al Gran Bernabé

Deportes 13/02/2017 Por
Reprodujo una nota publicada 1972, escrita por Juvenal
Bernabe

En su página web la revista El Gráfico publicó una extensa nota que fue escrita en 1972 por Juvenal, donde se recuerda a Bernabé Ferreyra, «El Mortero de Rufino». El artículo es el que reproducimos a continuación.

El hombre llegó a Rufino (su pueblo natal). El domingo anterior había marcado varios goles de su marca, de esos que dejaban olor a pólvora en el aire. El público se agolpó para verlo y tanto lo ovacionaron que Bernabé Ferreyra se asomó al balcón para saludar. Cuando vio a la multitud, extendió los brazos y dijo la frase de Hipólito Yrigoyen: “CALMA, RADICALES...”
Otra vez, se lo llevó al tano Cesarini, gran aficionado a la caza, por los campos de Rufino. Por ahí, Renato lo perdió y al divisar un humito entre la maleza, se acercó. Ahí estaba Bernabé, tirado en el pasto y entreteniéndose en quemar pajitas con la punta del cigarrillo:
–¿Qué hacés, Ñato? –le dijo alarmado Cesarini-. Vas a provocar un incendio... ¿Y la escopeta? ¿Qué hiciste con la escopeta?
–Estuve meta tirar sin acertarle a un miserable bicho... Al final, me cansé, se la di al perro y le dije: “Tirá vos, a ver si tenés más suerte que yo...”
Tipo pintoresquísimo Bernabé. Uno de los locos lindos del fútbol. Un día que River jugaba contra Tigre, el centre half Aquiles Baglieto lo estaba curtiendo a patadas. Habían sido compañeros en el equipo del Lechero Ahogado, pero Baglieto le pegaba como si hubieran sido enemigos. Al final, Bernabé se cansó y le dijo: “Viejo, ¿todas a mí? Miralo a Peucelle, qué piernas gorditas tiene... ¿Por qué no le das alguna a él?”
Jugando para Tigre, La Fiera le marcó tres goles a San Lorenzo en siete minutos y convirtió en 3 a 2 lo que era un 2 a 0 favorable a los santos. La gente que lo paraba en la calle o lo veía en los cafés siempre le recordaba aquella hazaña goleadora: “¿Sabe, Bernabé? Yo lo vi la tarde que Tigre perdía 2 a 0 y usted hizo tres goles en cinco minutos...” Los goles seguían siendo tres, pero los minutos eran cada vez menos... Entonces Bernabé sacaba una libretita del bolsillo y hacía una rayita junto a muchas rayitas que ya estaban hechas. Y explicaba: “En esta libreta anoto a todos los que me vieron esa tarde. Habrán estado unas cinco mil personas en la cancha de Boca. Y con los que llevo anotados que dicen que estuvieron, ya tengo para llenar tres estadios de River...”
Otro día, mientras se iba sacando medias y zapatos, con las piernas llenas de moretones y el cuerpo dolorido por los golpes, mascullaba: “La culpa la tiene Watson Hutton, que inventó el fútbol...”
Bernabé ganó mucho y dilapidó mucho. Por eso, a la vuelta de los años, ya listo para irse a baraja y no disparar más cañonazos de esos que hacían impacto en el corazón de la multitud, le dijo a Borocotó: “A mí tenían que haberme hecho el gran favor de esperarme con un celular a la salida de los partidos y meterme en cana los seis días de la semana, traerme otra vez el domingo y largarme en la cancha. Después, otra vez al celular. Así habría guardado algo de lo que gané...”
Y mirando en la cancha de River, musitó los versos que cantaba Gardel: “Si estos pastos conversaran...” Lo miró serio a Borocotó y después largó la carcajada: “Te imaginás, los pastos conversando...?”
(Fragmento de la nota “Los Locos Lindos del futbol “ publicada en El Gráfico en Febrero de 1972. Textos de Juvenal) (Foto El Gráfico)

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