Habría un segundo implicado en el incendio fatal

Investigan la existencia de un presunto instigador
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Una fuente de absoluta confianza, confirmó a La Tribuna del Sur que en el marco de la investigación del incendio intencional donde murieron Marcelo Cuello y su pequeña hija de 2 años, se están siguiendo las pistas que conducirían a otro implicado, además del menor de 16 años ya imputado por el homicidio. Nuestras fuentes, señalaron que se trataría de un joven que vive en otra ciudad, con quien el menor imputado mantenía desde hace varios meses un fluido contacto a través de mensajes por las redes sociales, especialmente por WhatsApp y Facebook.

Si bien no trascendieron demasiados detalles de ese aspecto de la investigación, sí puede afirmarse que una de las posibilidades, es que ese joven haya jugado un papel no menor en la decisión que tomó el autor del incendio.
A partir de los datos reunidos hasta el momento, podría suponerse que este joven habría alentado al menor a incendiar la casa y terminar con la vida de Cuello.
Los trascendidos indican que para confirmar esta hipótesis, restaría aún el análisis de los mensajes que contiene el celular del menor imputado. Esa pericia técnica, se concretará en los próximos días, posiblemente en un laboratorio de la ciudad de Rosario.
Hasta que esa pericia no esté realizada, y se conozca el contenido de todos los mensajes que el menor intercambió con esta persona durante los días y horas previas a la tragedia, ninguna de nuestras fuentes se arriesgó a decir si le cabría la figura de instigador.
A pesar del tiempo pasado desde que ocurrió la tragedia, aún no ha sido posible reconstruir con exactitud lo que ocurrió en la madrugada del 23 de enero en la casa de calle República de Israel.
Quien se encargue de comparar los datos que manejan los investigadores judiciales, con los elementos que bomberos y policías dan por ciertos, puede encontrarse con varias contradicciones.
En ámbitos judiciales se da por hecho que el menor imputado por el homicidio utilizó nafta para iniciar las llamas, e incluso que compró un bidón de ese combustible en la estación de servicio de Cobo y B. Ferreyra. Pero lo que informaron los peritos de Bomberos que llegaron de Rosario para examinar la casa incendiada, determinaron que el combustible usado había sido kerosene.
Por otra parte, en el Cuartel de Bomberos de Rufino, confirmaron que cuando ingresaron a la vivienda para combatir el fuego, encontraron abiertas la canilla de la cocina y la ducha del baño. Pero ese detalle no aparece en la investigación judicial. Es más, a los bomberos rufinenses les pareció un elemento importante para saber qué había sucedido en la casa, y por lo tanto no cerraron las canillas para que la policía tomara en cuenta esa situación.
Esos elementos de juicio, el kerosene como combustible iniciador y las canillas abiertas, llevaron a elaborar la hipótesis que ubica a Cuello rociado con kerosene y con sus ropas en llamas mientras dormía, para despertarse y correr primero a la cocina y luego al baño para intentar extinguirse las llamas. En ese tiempo el kerosene (de combustión lenta) se habría encendido en el dormitorio y por esto él no pudo volver para rescatar a la niña, y salió a pedir ayuda para luego reingresar a la casa y no salir más.
Mientras se esperan las pericias técnicas sobre el celular del chico imputado y detenido por la justicia de menores, este permanece en un calabozo (junto a otro menor detenido) en una Comisaría de Venado Tuerto. Ayer trascendió que durante el día, es llevado por algunas horas a un Hogar de Menores para hacer tareas de huerta.
El chico comenzará ser sometido a pericias psicológicas y psiquiátricas, para determinar su estado de salud mental. Algunas de esos exámenes, ya le fueron efectuados por una perito de parte.

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