Con sabor a Rufino

Sociedad 27 de junio de 2018 Por
Roberto Alcorta (Ubaldo Paredes), editó un CD con temas de autores locales, la guitarra de Diego Torres y grabado en los estudios de Mauro Lecornel.
UBALDO

(Por Aníbal Mario Martini) Detrás de Roberto Alcorta se esconde entre los cortinados del escenario un documento que identifica a Ubaldo Paredes. Un enorme Cantor de Tangos afinado desde su señorial estilo tanguero, expresivo y dotado de creatividad.
Como muchos de los grandes en serio, Roberto Alcorta que vistió el Tango de Gala con su particular fraseo por los mejores escenarios del país y el mundo, que atesora un Gardel de Oro pero nunca se olvidó de la humildad de su cuna y del orgullo de su pueblo Rufino, viene hoy a entregarnos un material que trasciende los límites de su prosapia de cantor para compartir un sentimiento con los amigos, con su familia y darle lugar a los amigos de su infancia y juventud, muchos enrolados en la fila de los apasionados sin oportunidades pero talentosos desde el silencio del anonimato.
Rescata en esta entrega la pluma privilegiada de José María Plaza para darle vida a VOLVER A CHAPLIN. En LUISITO Y RUBEN .traslada sus vivencias de trotamundo trobador a la ciudad de Laboulaye para darle el lugar del reconocimiento a RUBEN VILLALON. Elige MAQUILLAJE como expresión de su propio repertorio.
Juguetea su voz con PATITA un Vals peruano que traducido a nuestro decir significa AMIGO. Se le tensa la garganta con CRISTAL porque era el Tango preferido de su hermano EL GATO. Suelta de su propio repertorio VIEJA VIOLA, y en QUERIDA NIÑEZ le da vida a una letra de ROBERTO MARTIGNONE que soñaba con esto pero se fue sin despedidas y hoy como Lázaro vuelve con los duendes de un Tango cantado por Ubaldo. ESQUINA DE MI BARRIO tiene letra de otro talentoso, amiguero, con inspiración propia y sueños siempre vivos CARLITOS VAZQUEZ. Le da fuerza a BRONCA porque resultaba el tango preferido de su hermano ALBERTO un gran cantor sin ruta propia en el mundo de la música que se fue una tarde de Rufino para aterrizar en su Buenos Aires querido paseando desde su oficio el orgullo de su pueblo y un hermano famoso que salió de una familia de músicos cantores. Cierra la entrega con GRISEL. Le canta al amor y a la vida buscando, pidiendo, rogando por un recuerdo.
Hay en todo esto la mágica armonía de una guitarra de profundos sentimientos, la de DIEGO TORRES que entiende los tiempos de la música y el lucimiento del cantor como pocos, como solo él puede hacerlo. Hay además una calidad en la grabación de este material que no necesitó de grandes estudios capitalinos porque está detrás de todos los detalles un loco apasionado que tiene suficientemente claro que Dios también atiende en Rufino y se llama MAURO LECORNEL.
Esta reseña de presentación sirve para disfrutar de la música y del ejercicio de la memoria, porque en cualquier lugar que suene música y haya un cantor habrá un cerebro que transmite sentimientos para mandarlos a ese corazón que late emocionado sin saber muchas veces por qué.
ROBERTO ALCORTA, Ubaldo para los amigos, es parte de la historia viva de este pueblo y el reconocimiento se manifiesta en cada cruce callejero, en los alumnos de la escuela de música, en el pibe que sueña con tocar la guitarra y le pide le enseñe los primeros tonos, en el que canta en la ducha y le pregunta como estira el fraseo en Volver. Es el pibe humilde del conventillo ya grande, lleno de dignidad y de talento, y además es mi amigo de mi infancia más linda, aquella de bolsillos flacos y sueños grandes.
ANIBAL MARTINI

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