La Picasa en la cuenta regresiva

Advierten sobre posible desborde hacia Buenos Aires en otoño
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El terraplén de la ruta nacional 7 en el tramo que atraviesa La Picasa está siendo reforzado contra reloj mientras la ruta hoy está totalmente cortada al tránsito, y seguirá así al menos hasta marzo. La circulación por la 7 se desvía hacia ruta 33 en Rufino o hacia la provincial 14 en Diego de Alvear. Las vías del ferrocarril ya sucumbieron y los trenes no circulan más.
La colocación de rocas para evitar el socavamiento del terraplén en la ruta, se hace a ritmo intenso, incluso se pueden ver equipos generadores y luces para trabajar de noche.
La estaca que mide el pelo de agua de la laguna, marca hoy 104,33 metros sobre el nivel del mar. Los bordes de la ruta están en cota 104,50. O sea que si la laguna crece 17 centimetros, la ruta colapsaría. Esto, si antes no se desmoronan las banquinas o cede el terraplén en los sectores más afectados por el socavamiento.
En el Comité de Cuenca de La Picasa, piensan que el colapso de la ruta 7 ya es inevitable. Ya que el agua acumulada en la cuenca (550 mil hectáreas) y que va llegando lentamente a la laguna, ya será suficiente para superar la cota 104,50 y pasar sobre la ruta.
Para el Comité Cuenca presidido por Juan Carlos Duhalde, la cuenta regresiva ya comenzó. Pero no solo para la ruta 7 y las vías, también para la laguna que podría desbordarse con las lluvias de otoño.
Por lo anterior, todas las expectativas están puestas en la construcción de un canal aliviador de 6.500 metros, cuya ejecución aprobó el gobernador Miguel Lifschitz.
El mandatario santafesi-no también anunció la construcción de una nueva estación de bombeo que reemplace la ya obsoleta Alternativa Norte, que no funciona.
Pero la obra de la nueva Alternativa Norte, valuada en unos 50 millones de pesos, puede demorar varios meses. En tanto el canal puede hacerse en solo 40 días.
Por eso en el Comité de Cuenca, opinan que debe priorizarse la construcción del canal, para que el nivel de la laguna baje 2 metros en unos 6 meses. Y luego siga descendiendo utilizando también el bombeo, hasta llegar a la cota 98 que es considerada normal.
Pero la provincia de Buenos Aires mantiene su férrea oposición a recibir agua de La Picasa a través de un canal aliviador.
Desde Santa Fe se hacen gestiones contra reloj para que los bonaerenses no traben la construcción del canal. Pero mientras ese tira y afle se desarrolla, se acerca la temporada de lluvias del otoño. Y la Cuenca de La Picasa sigue sin una salida que permita descomprimir la crítica situación.
Las lluvias del otoño próximo, para lo que falta muy poco tiempo, podrían elevar el nivel de la laguna lo suficiente como para que no solamente cubra la ruta, sino desborde incontroladamente hacia Buenos Aires.
«Queremos llegar directamente a la gobernadora (María Eugenia) Vidal y si es posible al presidente (Mauricio) Macri, para explicarles el peligro que corren los bonaerenses si nos traban la construcción del canal..., y no tenemos mucho tiempo...», dijo a latribunadelsur.com Juan Carlos Duhalde.

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