La cosecha gruesa dejará 23 millones de dólares de ganancia en Rufino

Sociedad 22 de febrero de 2017 Por
Informe Especial
dolares

El cálculo sobre cuál es la renta agrícola que queda en manos rufinenses después de cada cosecha gruesa, ya fue elaborado por este semanario hace poco más de 10 años. Y los resultados no fueron muy distintos a la suma a la que llegamos hoy, al volver a estimar esa renta agrícola local. Es decir alrededor de 368 millones de pesos, o sea 23 millones de dólares.
Esa cantidad de dinero, es la que queda, como mínimo, en manos de rufinenses que son propietarios de la tierra y alquilan sus campos, los arrendatarios y contratistas y, en menor medida, los transportistas locales.

A ese monto, se llega luego de descontar del producto bruto agrícola de la Zona Rufino no sólo los costos de producción, sino la renta que obtienen los actores del agronegocio que no residen en Rufino.
La base del cálculo que se utilizó, es la misma que usamos cada vez que analizamos la economía agrícola local. Es decir una superficie que se extiende 20 kilómetros a la redonda de la ciudad. Que es el área de influencia comercial y productiva rufinense.
Para la redacción de este informe, consideramos de interés desglosar cada uno de los ru-bros clasificados y analizados. No solo para satisfacer la curiosidad de los lectores, sino también para facilitar el conocimiento más pormenorizado de los distintos eslabones de la cadena productiva local. Y por supuesto, para dejar abierto este análisis al debate y las correcciones que fueran necesarias.
De la superficie (125 mil has.) que conforma lo que denominamos Zona Rufino, estimamos un mínimo de 60 mil hectáreas sembradas con soja (y maíz en muy baja proporción).
Para calcular la productividad agrícola se tomó como referencia un rinde promedio de 35 quintales de soja por hectárea. Vale aclarar que al inicio de la campaña gruesa, las estimaciones rondaban los 38 quintales de rinde promedio. Pero los excesos de lluvias y encharcamientos redujeron esa perspectiva en un 10 por ciento, por lo que fue fijada por casi todos los organismos del sector en 35 quintales/hectárea para nuestra zona.
En base a esas proyecciones, puede afirmarse que en la Zona Rufino se producen unas 210 mil toneladas de granos grueso (soja y en mucho menor medida maíz).
Con un precio de 4.300 pesos la tonelada podría afirmarse que, con poco margen de error, nuestra zona genera un volumen de 900 millones de pesos en granos en cada cosecha gruesa. O sea una producción agrícola de unos 56 millones de dólares.
Para saber que porción de esos 900 millones de pesos quedan en carácter de ganancia en bolsillos rufinenses, es necesario comenzar por desglosar los costos de producción.
Como costos de producción, definimos al alquiler de la tierra; los servicios e insumos; y el transporte y comercialización.
Pero para saber como llegamos a la cifra que sirve de título para este informe, deberemos abordar separadamente cada uno de los costos arriba enumerados.
De las 60 mil hectáreas cultivadas en la Zona, estimamos que unas 50 mil son arrendadas por productores. Y fijamos el alquiler promedio en 12 quintales de soja por hectáreas.
Lo anterior, implica que los dueños de esas 50 mil hectáreas, obtienen una renta total de 258 millones de pesos. O esa 16 millones de dólares.
De esa cantidad de tierra alquilada, calculamos que la mitad pertenece a propietarios de Rufino que viven en la ciudad.
Y allí surge la primera cifra a tener en cuenta. Son 129 millones de pesos (8 millones de dólares) que obtienen los dueños de la tierra que viven en Rufino.
Si para el productor arrendatario el alquiler de la tierra le demanda 12 quintales, en insumos y servicios debe invertir el equivalente a otros 12 quintales de soja.
De esa suma invertida en servicios e insumos, que equivale a 258 millones de pesos, el 75 por ciento (semillas, fertilizantes, agroquímicos) no queda en manos rufinenses. Del restante 25 o 30 por ciento (70 millones), invertido en trabajo de maquinarias, puede estimarse que la mitad queda en nuestra ciudad por tareas hechas por contratistas y fumigadores locales.
Aquí surge la segunda cifra para anotar. Son otros 35 millones de pesos (2,1 millones de dólares), que quedan en bolsillos rufinenses.
A los 12 quintales de alquiler y otros 12 de insumos y servicios, deben sumarse los costos de transporte y comercialización, calculados en alrededor de un 15 por ciento de la producción bruta. O sea de los 900 millones de pesos. Lo que nos arroja un costo de 135 millones.
De esa suma, unos 65 millones de pesos quedan en manos de transportistas rufinenses (el resto se mueve en camiones de afuera y tren).
Aquí tenemos el tercer número a contabilizar, 4 millones de dólares que quedan en la ciudad por transporte de granos.
La cifra que nos resta develar, es la de la ganancia neta para el productor luego de descontar los costos. Al rinde estimado de 35 quintales, deben restarse entonces los 12 quintales de alquiler, otros 12 de insumos y servicios, y unos 6 quintales para transporte y comercialización. Al productor arrendatario, le queda entonces una renta limpia de 5 quintales por hactárea.
Llevada a las 50 mil hectáreas alquiladas, esa renta fina es de 107 millones de pesos. Son otros 6,7 millones de dólares que quedan en bolsillos locales.
Quedan las 10 mil hectáreas cultivadas por sus propietarios. Quienes al no pagar alquiler obtienen una rentabilidad equivalente a 17 q./ha. Si la mitad de esos productores-propietarios residen en Rufino, la suma que incorporan a nuestro cálculo es de 2,3 millones de dólares. Y allí tenemos el mapa de los 23 millones de dólares en bolsillos rufinenses.

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