Sacnun sobre la ley de aborto legal

Política 06 de agosto de 2018 Por
«El debate no es entre pro y anti aborto», la senadora por Santa Fe analizó la incidencia de la religión en las discusiones.
MARILYN

La senadora por Santa Fe María de los Ángeles Sacnun (foto) integra la comisión de Justicia, por lo que integró el plenario que a lo largo de un mes debatió el proyecto de legalización del aborto que llegó a la Cámara alta con media sanción de Diputados. La legisladora afirmó que su bloque (FpV), sostendrá el proyecto con las modificaciones que se introdujeron, con el objeto de que la ley no naufrague en el Senado. «Con estas modificaciones, intentamos que senadores y senadoras que quizás tenían reparos por distintas cuestiones en torno al proyecto como venía de Diputados, tengan la oportunidad de acompañar, y que el proyecto no tenga un rechazo total. El rechazo total significaría que durante dos años pierda estado parlamentario», explicó. Y analizó la incidencia que tiene en el debate el punto de vista religioso.

«La Iglesia, pero no como factor de poder, sino como posicionamiento frente a la vida y los valores, ha tenido una ascendencia muy importante en nuestro país y acompañó las distintas etapas en que ha evolucionado, pero no se trata de un posicionamiento personal o de intentar imponer nuestro propio sistema de valores, y esto lo digo como cristiana, porque entiendo que vivimos en un Estado laico donde no todos tienen el mismo sistema de valores y las mismas creencias que podemos tener como legisladores». Y opinó que el debate «no es entre pro-abortistas y anti-abortistas. De ninguna manera se me ocurre que alguien pueda fomentar o incentivar el aborto como si se trata de una práctica anticonceptiva. Claramente el aborto sucedió, sucede y seguirá sucediendo en la sociedad argentina, atraviesa a mujeres de todas las clases sociales y de todas las edades. Lo que sí es patrimonio de una sola clase social son las muertes de las mujeres víctimas de abortos clandestinos, practicados en condiciones de seguridad lamentables y paupérrimas. En este sentido, es la sociedad democrática la que debe dar una respuesta y la respuesta es desde la salud pública». Para destacar luego que «estoy poniendo la cuestión de las políticas públicas por encima de mis convicciones. Me parece que hay que plantear, para que no se confunda, que la ley no obliga a ninguna mujer a abortar; incluso condena fuertemente al médico que, contra la voluntad de la mujer, le practique un aborto. A su vez introduce un capítulo de educación sexual integral que es central porque, en todo caso, la interrupción voluntaria del embarazo debe ser la última opción: antes, debemos trabajar fuertemente en el financiamiento de políticas públicas como la educación sexual integral que es fundamental para poder decidir. Y también en la distribución gratuita de anticonceptivos y preservativos para evitar embarazos no deseados y, por supuesto, para evitar el aborto». Sacnun señaló que de no aprobarese, la ley perdería estado parlamentario por dos años, «pero en ese plazo va a ser otra la composición del parlamento, y todo indica que este tema va a ser ineludible en la próxima campaña electoral».

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