Como se reparte la ganancia de la soja en Rufino

Sociedad 07 de marzo de 2017 Por
Falta el debate sobre las posibilidades de inversión
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El informe especial que La Tribuna del Sur publicó dos semanas atrás, sobre la ganancia que una cosecha gruesa (soja, maíz) deja en manos de rufinenses que son parte de la cadena de producción agrícola, arrojó la suma de 23 millones de dólares. Es decir unos 368 millones de pesos. Vale aclarar que el informe se elaboró sobre estimaciones mínimas, tanto de rindes como de hectáreas cultivadas en la Zona Rufino, considerando esta como una superficie de 20 kilómetros a la redonda de la ciudad. Y varios especialistas locales en el tema agropecuario, sugirieron que esa cifra es más cercana a los 28 millones de dólares que a los 23 indicados por este semanario.
Cualquier lector curioso, se habrá preguntado entre cuantas personas se distribuye esa ganancia, cálculo para el cual seguimos basándonos en el informe ya publicado, con estimaciones de mínima.

La cantidad de hectáreas cultivadas en la Zona Rufino y cuyos propietarios viven en la ciudad, estimamos que pertenecen a unas 150 personas (promedio de 250 hectáreas cada uno).
Manteniendo la base de cálculo del informe anterior, a los propietarios rurales que alquilan sus campos, deben sumarse unos 50 productores arrendatarios.
En esos dos grupos, incluimos una tercera categoría, el de los propietarios que cultivan su propia tierra.
En esos tres subgrupos, se concentra la ganancia de la economía agrícola local. Sumando alrededor del 80 por ciento de la ganancia, que queda en Rufino, como producto de la actividad agrícola.
Trasladando esas estimaciones a los números, puede afirmarse que son alrededor de 200 actores de la cadena de producción agrícola, entre los cuales se distribuyen alrededor de 279 millones de pesos. La porción de la renta que cada uno obtiene, depende del lugar que ocupa en la cadena de producción (dueño de la tierra, arrendatario productor, propietario productor).
El resto de la ganancia que una cosecha gruesa como la que se espera, deja en Rufino, se distribuye entre los transportistas y quienes prestan servicios. En este caso hablamos del 20 por ciento restante. Es decir unos 89 millones de pesos.
Más allá de como pueda interpretar cada uno el título de esta nota, la verdadera grieta se abre entre lo que es el aparato productivo rufinense y lo que podría ser.
Si tenemos en cuenta que en un quinquenio son unos 100 millones de dólares (1.600 millones de pesos) los que, en concepto de ganancia agrícola, debería incorporarse a la mi-croeconomía local, es evidente que esa reinversión no se está produciendo. Y sólo una mínima parte de esa suma, se vuelca al comercio local y la inversión inmobiliaria.
No se trata de culpabilizar a quienes captan la ganancia del negocio agrícola. Pero el análisis de las cifras sí debe llevar a la reflexión, sobre las posibilidades de inversión que deben generarse localmente, para evitar que la renta cerealera busque otros destinos.

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