Versiones de «guiño» municipal para fiesta clandestina

Sociedad 26/12/2018 Por
Aseguran que la municipalidad dijo a los organizadores que «no se iban a meter».
GUIÑO

«Hubo una reunión con la municipalidad y les dijeron que hagan lo que quieran, que ellos no se iban a meter porque la fiesta era en la zona rural», confió a La Tribuna del Sur un allegado a los organizadores de la fiesta en un quinta de ruta 33, que fue clausurada en la madrugada del 25. Otra fuente sumamente confiable, aseguró que el mensaje del municipio fue «hagan lo que quieran, en todo caso después pagarán la multa». Una tercera fuente cercana a la justicia, confirmó la versión y puso como ejemplo que "los inspectores municipales tenían orden de poner la faja de clausura e irse, si no intervenimos nosotros seguía todo". El resultado fue que cientos de jóvenes rufinenses se prepararon para festejar, compraron las entradas e incluso fueron hasta el lugar de la fiesta. Pero Inspección municipal y policía clausuraron el lugar por no estar habilitado para el festejo, y luego intervino fiscalía por «desobediencia a la autoridad», demorando en la Comisaría hasta el mediodía de ayer a 3 de los organizadores. Según se informó en el ministerio de la Acusación, «fiscalía no intervino por la fiesta porque eso es jurisdicción del municipio, se demoró a los organizadores por desobediencia y se les formó causa, porque no interrumpieron la música y dejaron que siguiera entrando gente al predio».

El episodio deterioró las relaciones entre fiscalía y policía con el municipio ya que, señalaron nuestras fuentes, «la municipalidad se lavó las manos, les dijeron que hagan lo que quieran y después se cubrieron haciendo una exposición en la policía, no hicieron denuncia, para que la justicia se haga cargo de lo que pudiera pasar». Si hubo un «guiño» del municipio, evidentemente se desbarató al tomar estado público la situación, el mismo 24. Ese día, desde la Comisaría Tercera y el ministerio de la Acusación dejaron trascender el malestar reinante en esas reparticiones, ya que debían hacerse cargo de una situación que, aseguraban, debía resolverse en el ámbito de Inspección municipal. Lo cierto es que aparentemente confiados en el presunto «guiño» municipal, los organizadores mantuvieron en pie el festejo, que terminó siendo una ruina económica para ellos. El costo de las entradas se sigue devolviendo a quienes las compraron, pero deben pagar los gastos de la organización. Y posiblemente tampoco se libren de una multa, de alrededor de 35 mil pesos.

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